Ecuatorianos de NY con la meta de poner en práctica lecciones de la pandemia festejan su independencia

El 10 de Agosto de 1809 Ecuador proclamó su primer grito de Independencia, y justo en el marco de la conmemoración de los 211 años de la fecha patria, que esta vez se da también en medio de la pandemia del COVID-19, los ecuatorianos que residen en la Gran Manzana siguen demostrando esa fuerza y positivismo que llevan en su ADN para hacerle frente a las adversidades.

Debido a las normas de distanciamiento social y al temor de que las aglomeraciones disparen nuevamente los números de contagios del coronavirus, brote que ha dejado mucha tristeza y dolor entre familias ecuatorianas de los cinco condados, esta vez la fecha se celebrará sin desfiles ni reuniones grandes. No por ello, los ecuatorianos dejarán de festejar, pues como asegura la asistente médica Cinthia González, quien ha estado trabajando sin descanso desde que empezó la pandemia, “los ecuatorianos estén donde estén y pase lo que pase se hacen sentir”.

La joven de 26 años, quien nació en Cuenca, y quien llegó a Nueva York siendo apenas una niña, asegura que la celebración de los 211 años del primer grito de Independencia tendrá para ella y su comunidad un sello especial: aprender de lo vivido.

“Más allá de haber estado trabajando duro y de moverme por ese deseo que también movió a muchos de mis paisanos en trabajos de primera línea de riesgo en hospitales, clínicas, restaurantes, iglesias ayudando a los más necesitados y manejando taxis, trenes y buses, lo que como ecuatorianos que perdimos a tanta gente en nuestras comunidades nos queda es poner en práctica lo que vivimos“, comenta la joven.

La ecuatoriana, quien asegura que lo que más define a la gente de su tierra es la fuerza para salir adelante a los momentos difíciles, advierte que con su ejemplo s ehan ido convirtiendo en un motor para no quedarse en el dolor y usar las experiencias duras como semilla de transformación.

“El COVID-19 nos mostró lo vulnerables que somos como comunidad, nos mostró tambien que no estábamos preparados para algo semejante ni en asuntos de salud ni en asuntos económicos y ahora de lo que se trata es de aprender de esos errores y no permitirnos estar de nuevo en una situación así”, dijo González.

A la salida del restaurante Hornado Ecuatoriano de la Avenida Roosevelt con calle 77, en Jackson Heights, donde vive una amplia población ecuatoriana, José Ríos, quien lleva más de 30 años en Nueva York, se sumó al mismo clamor.

“Nosotros los ecuatorianos somos gente buena, gente trabajadora, pero tambien gente que se sabe levantar y esa es la mejor manera de celebrar esta vez, levantándonos y sirviendo de ejemplo a otra gente, incluso a nuestra propia gente del Ecuador, que está en manos de un gobierno que no está haciendo nada por ellos en esta terrible crisis”, dijo el guayaquileño, confiado en que como el Ave Fénix, tras la pandemia, su comunidad verá la luz. “Esta pandemia nos dio muy duro a los ecuatorianos, pero ahora el objetivo es mirar que nos enseñó y estar cada vez mejor”.

Marcelo Rodríguez, cofundador de la empresa de asesoría de préstamos a pequeños negocios, InQmatic, destacó que con la labor de su compañí en la pandemia pudieron tenderle la mano a varias empresas y neoyorquinos inmigrantes.

“Nosotros por fortuna por hacer un trabajo digital, no nos vimos frenados como otros negocios como restaurantes, o salones de belleza o construcción, donde se requiere la presencia física y a quienes esto que les pegó durísimo y pudimos seguir trabajando y ayudando a nuestra gente”, aseguró el ingeniero, advirtiendo un compromiso durante el festejo de la ecuatorianidad debe ser mirar hacia adelante.

Rodríguez manifestó que ahora los ecuatorianos deberán ponerse como misión revisar los estragos que en cada quien dejó el COVID-19 y planear un futuro más próspero, basado en las experiencias vividas y en la toma de mejores decisiones en diferentes asuntos.

“Esta pandemia como comunidad nos agarró con pantalones abajo, evidenció que no teníamos preparación técnica, financiera ni de salud. Muchos de los nuestros fallecieron y hubo familias que quedaron en ruinas, por lo que ahora la meta debe ser empezar a repensarnos de manera más inteligente y vamos a lograrlo“, dijo el ecuatoriano. “Nosotros somos personas con resiliencia (capacidad de salir adelante ante circunstancias traumáticas) y es el momento de demostrarlo y ponernos a prueba. Sabemos que esta crisis está dejando más necesidades, pero al mismo tiempo nosotros estamos acostumbrados a luchar y la lucha no va a ser nada nuevo para nosotros”.

El concejal Francisco Moya, de origen ecuatoriano, también sacó a relucir los valores que caracterizan a esa comunidad, y la pintó como una que sabe librar obstáculos.

“Sabemos lo que significa estar unidos, persistir y superar la adversidad, sin importar los obstáculos que se interpongan en nuestro camino”, dijo el político.

“Desde los primeros esfuerzos para asegurar la Independencia ecuatoriana, los años de lucha por el derecho a la autodeterminación que siguieron, hasta hoy, nuestro Día de la Independencia siempre ha significado perseverancia y determinación para los ecuatorianos en todas partes”, agregó el concejal, de Corona, Queens.
“Como hijo de inmigrantes, un orgulloso ecuatoriano estadounidense y el primer ecuatoriano estadounidense elegido para un cargo público en los Estados Unidos, sé que esas características continúan formando la base de nuestra comunidad, especialmente ahora que lidiamos con los efectos devastadores de la pandemia”.

Moya concluyó: ¡A todos mis paisanos, les deseo un feliz y seguro Día de la Independencia Ecuatoriana! Disfruten y recuerden el corazón, la fuerza y la pasión que hay dentro de todos nosotros”.

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