Las tres fases principales del plan de Donald Trump para reabrir el país en medio de crisis por coronavirus

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, divulgó este jueves un plan “deliberado” y escalonado en tres fases para la reapertura de la economía, que da flexibilidad y protagonismo a los gobernadores, y les promete ayuda federal a cada paso.

Trump reveló su plan de 20 páginas durante una rueda de prensa de 75 minutos en la Casa Blanca, poco después una videoconferencia con los 50 gobernadores del país.

“Estados Unidos quiere estar abierto y los estadounidenses quieren abrir”, dijo Trump, al describir el “siguiente frente” en el combate contra el COVID-19 como uno para “abrir Estados Unidos de nuevo”.

El mandatario advirtió que la encerrona causada por las cuarentenas “no es una solución sostenible a largo plazo”, y, al recurrir a su consabido uso de superlativos, aseguró que Estados Unidos “regresará mejor y más fuerte que nunca”.

Asimismo, Trump expresó confianza en que el país “regresará a la normalidad”, y los bares, restaurantes, cines y estadios podrán retomar sus actividades, siempre y cuando reúnan una serie de condiciones en cada fase, antes de pasar a la siguiente.

Por ello, consideró que los estados que están “en buena forma” o que están menos impactados por el COVID-19, podrían incluso abrir “en los próximos días”.  No sería el caso de estados como California, Washington, Nueva Jersey y Nueva York, que figuran entre los más afectados.

Más de 640,000 personas se han contagiado con el coronavirus y más de 31,000 han fallecido por complicaciones del COVID-19. El impacto económico acerca al país a una recesión, según han advertido expertos.

Bajo el plan, los gobernadores y las autoridades de los condados tendrán “discreción” y autonomía para decidir cuándo reabrir tras someter a la población a cuarentenas para reducir la propagación de la pandemia del COVID-19.

Los estados pasarían a la primera fase, por ejemplo, si registran un descenso en casos confirmados o pruebas positivas durante 14 días, y seguir a fases subsiguientes si no tienen un surgimiento de casos.  La mayoría de las restricciones se levantarían en la última fase.

Apoyándose en gráficas, la doctora Debbie Birx, miembro del Grupo de Trabajo sobre Coronavirus de la Casa Blanca, explicó las recomendaciones para individuos, empresas e instituciones.

Cada fase incluye recomendaciones sobre higiene personal, limpieza y desinfección de superficies, prácticas de distanciamiento social, y que la gente contagiada se quede en casa.

Ninguna fase tiene un cronograma con fechas concretas, porque todo dependerá de la evaluación de los gobiernos estatales. Explicamos en qué consisten a continuación.

Fase I

—Para individuos:

Sitios como restaurantes, cines, estadios, centros comerciales e iglesias podrán retomar sus actividades si mantienen “estrictos protocolos” de aislamiento físico.

Se deben evitar concentraciones, recepciones, conferencias y demás eventos sociales de más de 10 personas, si no es posible mantener “un distanciamiento apropiado”.

También se debe mantener al mínimo los viajes “no esenciales” y obedecer las guías de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) sobre el aislamiento al regreso de un viaje.

—Para empresas e instituciones:

Se debe alentar el trabajo desde casa cuando sea posible y viable para sus operaciones de negocios, o iniciar la vuelta al trabajo “en fases”.

Se desalienta el uso de áreas comunes donde los empleados se congregan, o imponer protocolos de distanciamiento físico.

También se deben minimizar los ”viajes no esenciales”, y obedecer las guías del CDC para el regreso de un viaje.

Además, las empresas deben preparar acomodaciones especiales para personas que son parte de una “población vulnerable” al contagio.

Las escuelas, campamentos juveniles y guarderías que hayan cerrado, deben permanecer así.

Los hospitales y asilos de ancianos deben prohibir las visitas. Quienes deben interactuar con residentes y pacientes debe seguir estrictos protocolos de higienes.

Se pueden retomar las cirugías electivas bajo servicios ambulatorios en instalaciones que siguen las pautas de los CDC.

Los bares deben permanecer cerrados.

Fase II

—Para individuos:

Los individuos vulnerables deben permanecer en casa, y quienes viven con ellos deben saber que si regresan al trabajo o a sitios donde no es viable el aislamiento físico, es posible que acarreen el virus a casa. Es recomendable que estas personas se aíslen de individuos en riesgo de contagio.

Al visitar parques o centros comerciales, deben mantener el distanciamiento físico, y evitar sitios con más de 50 personas si no es posible mantener distancia.

Pueden retomar viajes no esenciales.

—Para empresas e instituciones:

Se debe alentar el trabajo a distancia, y seguir las recomendaciones de la fase I para el uso de áreas comúnes.

Se pueden retomar los viajes no esenciales.

Se deben hacer arreglos especiales para miembros de grupos vulnerables al contagio.

Las escuelas, guarderías y campamentos juveniles pueden reabrir.

Se mantienen las prohibiciones de visitas en hospitales y asilos de ancianos al igual que la fase 1.

Cines, restaurantes, estadios, e iglesias pueden operar con “protocolos moderados de distanciamiento físico”.

Los hospitales pueden hacer cirugías electivas para pacientes externos o internados en instalaciones que siguen los debidos protocolos.

Los gimnasios pueden reabrir si mantienen estrictos protocolos de limpieza y distanciamiento físico.

Los bares pueden operar con cupos menores cuando sea apropiado.

Fase III

—Para individuos:

Individuos vulnerables pueden salir pero mantener prácticas de distanciamiento físico, y minimizar visitas a sitios donde esto no sea posible, a menos que tomen medidas de precaución.

Poblaciones de bajo riesgo al contagio deberían minimizar su participación en lugares hacinados.

—Para empresas e instituciones:

Pueden reanudar las operaciones en sus sitios de empleo, con todo su personal y sin restricciones.

Se pueden reanudar las visitas a hospitales y asilos de anciano, pero se deben mantener las precauciones de higiene.

Sitios como restaurants, cines, estadios e Iglesias pueden operar bajo protocolos de distanciamiento físico limitados.

Los gimnasios pueden reabrir si siguen protocolos de hygiene, mientras que los bares pueden operar con un mayor volumen de tráfico según permitan las circunstancias.

“Cautela ante todo”

Anthony Fauci, el principal experto en enfermedades infecciosas del país y miembro del equipo de asesores sobre el coronavirus, urgió cautela a la hora de permitir congregaciones masivas.

“Es concebible que podremos hacerlas, pero creo que siempre habrá tensión sobre cómo evitar (tanta) concentración de personas”, señaló.

Según Trump, el número de muertes será muy inferior al mínimo de 100,000 que establecían los modelos científicos, y los datos sugieren que EEUU  ya ha superado el punto “pico” en el surgimiento de nuevos casos.

“A nivel nacional, más de 850 condados, o cerca del 30% de nuestro país, no han reportado nuevos casos en los últimos siete días”, dijo Trump, quien enfatizó la necesidad de resguardar la seguridad fronteriza para “bloquear la entrada del virus desde el exterior”.

Las pruebas son herramientas clave

Según Trump, Estados Unidos ha realizado más de 3.5 millones de pruebas de diagnóstico, “más que ningún otro país en el mundo” y, gracias a ello, las autoridades han logrado “allanar la curva” en muchos lugares.

Sin embargo, los estados han respondido a la pandemia de forma dispareja —por una cuestión de recursos y capacidad— y no todos tienen las condiciones para levantar las restricciones de movimiento.

De hecho, una barrera clave sigue siendo la escasez de pruebas de coronavirus, y en la mayoría de los casos, sólo las reciben pacientes que están gravemente enfermos, necesitan respiradores artificiales, o reúnen una serie de requisitos.

Por ahora, tampoco están aprobadas por la Administración federal de Fármacos y Alimentos (FDA, por su sigla en inglés) —ni disponibles en cantidades masivas-—las pruebas de anticuerpos, que ayudan a detectar si una persona ha estado expuesta al coronavirus.

La bancada demócrata en el Senado divulgó este miércoles un proyecto de ley de $30,00o millones para facilitar la entrega de pruebas gratuitas en todas las zonas geográficas del país, y prevén incluirlo en el cuarto plan de estímulo económico que negocia el Congreso.

La presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, de inmediato rechazó la “hoja de ruta” de Trump, al indicar que la distribución nacional de pruebas es clave para la reapertura del país, no un documento “vago e inconsistente” que, a su juicio, “no compensa su fracaso”.

“La continua insistencia del presidente en seguir adelante sin pruebas, rastreo de contactos, recolección de datos demográficos, y el respeto por la ciencia y los hechos arriesgan más muertes y desastre económico”, advirtió Pelosi, quien acusó a Trump de mentir sobre las pruebas.

“Apenas un uno por ciento de los estadounidenses se ha hecho la prueba. Por el bien de las vidas y el bienestar de los estadounidenses, debemos insistir en la verdad”, puntualizó.

Temor a recaída

Pero nada de esto calma la ansiedad de la opinión pública, que teme que levantar las restricciones prematuramente podría perjudicar a los estados.

Una encuesta del Centro de Investigación Pew divulgada este jueves indicó que el 73% de los estadounidenses cree, respecto al brote del coronavirus, “lo peor está por venir”.

Por otra parte, al 66% de los encuestados le preocupa que los gobiernos estatales levanten las restricciones de movimiento “demasiado pronto”, en comparación con el 32% que teme que no lo hagan con la celeridad necesaria.

El 65% consideró que Trump actuó con demasiada lentitud a la amenaza del coronavirus, cuando no había llegado a Estados Unidos.

La encuesta se llevó a cabo entre 4,917 adultos entre el 7 y 12 de abril pasados.

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