Se reúnen en Dakota del Sur cerca de 250,000 motociclistas para evento masivo en plena pandemia

Miles de motociclistas comenzaron a llegar este viernes a la pequeña ciudad de Sturgis, en Dakota del Sur, donde se celebrará durante 10 días el 80º encuentro de motocicletas. Esto a pesar de los temores de que el encuentro pueda provocar un brote masivo de coronavirus.

“Al diablo con COVID”, decía el diseño de una camiseta que se vende en la ciudad. “Fui a Sturgis”.

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Los organizadores esperan que la ciudad de 7,000 habitantes reciba a unas 250,000 personas de todo el país.

El evento podría convertirse en una de las reuniones públicas más grandes desde que comenzó la pandemia. Pese a que el número de asistentes de este año representa la mitad del año pasado, los residentes locales, y unos pocos motociclistas, temen que se genere un punto de gran propagación en esta ciudad ubicada a unas 25 millas al noroeste de Rapid City.

Dakota del Sur, gobernado por la republicana Kristi Noem, no tiene límites para las multitudes en interiores y no ha hecho obligatorio el uso de mascarillas.

La gobernadora ha adoptado un enfoque de no intervención en la pandemia, predicando la responsabilidad personal. Apoyó la celebración de este encuentro masivo y señaló que no se ha documentado ningún brote durante el mitin del presidente, Donald Trump, en Tulsa, Oklahoma, ni durante los fuegos artificiales en el Monte Rushmore el mes pasado.

Sin embargo, el director del Departamento de Salud de dicha ciudad aseguró que el evento de Trump “probablemente contribuyó” a un aumento dramático de nuevos casos.

El número de casos diarios de coronavirus en el estado es bajo pero está en aumento. Además, la tasa de positividad en las pruebas está entre el 8 y el 9%, por encima de la recomendación de la Organización Mundial de la Salud de un 5% o menos.

La ciudad tiene previsto realizar pruebas masivas a los residentes para tratar de detectar y detener los brotes, pero el sistema hospitalario más grande de la zona ya está sobrecargado con la afluencia de turistas y motociclistas que inevitablemente necesitan atención hospitalaria durante este tiempo.

El hospital local, el Monument Health, ha añadido 172 camas y espera ofrecer 1,300 pruebas de COVID-19 a cualquier persona asintomática, según Mark Schulte, presidente del hospital.

“No van a poder mantener ningún tipo de distanciamiento social, hay una cantidad significativa de alcohol involucrado. Es una gran fiesta“, aseguró a CNN Laura Armstrong, presidenta del concejo de la ciudad de Rapid City, la más grande cerca de Sturgis.

Pueden infectar a nuestra población nativa americana, a las fuerzas del orden, potencialmente al personal de los bares, a las atracciones turísticas, a los hoteles y moteles, e incluso a las tiendas de comestibles”, añadió.

Más motos que mascarillas

El viernes se pudo ver motocicletas Harley Davidson por todas partes mientras que las mascarillas casi no se veían. Según un recuento de The Associated Press, menos de 10 personas, de entre una multitud de miles, la usaron en un lapso de varias horas.

Mientras tanto, varios lugareños aseguraron que no saldrán de casa durante estos días. Es el caso de Carol Fellner, quien ya se abasteció de los víveres necesarios. Su marido sufre de ataques de neumonía y problemas de riñón.

El COVID-19 sería una “sentencia de muerte” para él, aseguró.

Stephen Sample, de 66 años, viajó en su Harley desde Arizona. Para él, el evento es un descanso de la rutina de los últimos meses.

No quiero morir, pero tampoco quiero estar encerrado toda mi vida“, aseguró.

Para evitar atrapar el COVID-19, Sample, está tratando de evitar los bares y los locales interiores, donde sabe que el riesgo de infección es mayor. Aunque confesó que el día de la inauguración del evento, desayunó en el interior de un restaurante.

Pero la emoción de montar una moto pudo más que el miedo a contagiarse de COVID-19.

“Creo que todos estamos dispuestos a arriesgarnos”, señaló.

Marsha Schmid, dueña del Side Hack Saloon en Sturgis, intentó evitar que su bar y restaurante se convirtieran en un punto de propagación del virus, espaciando las mesas en el interior y colocando mucho desinfectante para las manos.

Schmid redujo también el número de grupos de música. Muchos de sus empleados dependen de este evento y de las propinas que puedan dar sus asistentes, señaló.

“Hay gente que viene de todo el mundo”, afirmó. “Solo espero que sean responsables y que si no se sienten bien, se mantengan alejados”.

Sample es consciente de que su viaje a Sturgis puede terminar en el hospital, esto le preocupa.

Podría ser un gran error“, zanjó.

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