Organizaciones de jornaleros piden al Alcalde no recortar sus fondos en el presupuesto por el COVID-19

Los recortes en el presupuesto municipal serán un hecho debido a los elevados costos de la crisis del coronavirus y la caída de la recaudación fiscal. Hay menos dinero público pero desde los centros donde se atiende a los jornaleros se pide al Alcalde que estos recortes no les afecten y que en el presupuesto de este año se les asigne $4.6 millones.

Las personas y familias que atienden tienen ya unos recursos muy limitados, son trabajadores de primera línea que han sufrido las bajas por el trabajo que han hecho y sobre todo, el estado federal les cerró la puerta cuando repartió los alivios federales. 

Ahora que el plazo para la presentación del presupuesto se acerca, el 30 de junio, las organizaciones comunitarias que prestan estos servicios en los cinco condados de la ciudad temen que el presupuesto discrecional que maneja el Concejo llegue tan recortado que no haya para que se mantenga la Day Laborer Workforce Iniciative. 

Este es el programa que desde 2015 cuenta con financiación pública para canalizar proyectos y ayudas a organizaciones comunitarias de ayuda a los jornaleros.Esta Iniciativa en la que participan NICE, La Colmena, Caridades Católicas de la Archidiócesis de Nueva Yorkel Worker Justice Project (WJP), Northern Manhattan Coalition for Immigrant Rights (NMCIR) y la  National Day Laborer Organizing Network contaba el año pasado con un presupuesto de $2.9 millones que este año se ha quedado muy corto para las muchas necesidades que se han tenido que atender.

Estos centros de jornaleros son lugares donde se ofrecen espacios dignos para que se busque y se ofrezca trabajo. De lo que se trata es de presentar una alternativa a “las paradas” o “la esquina” donde estos trabajadores, normalmente inmigrantes indocumentados ofrecen su labor. En estos centros se les ayuda con el despacho de trabajos, entrenamientos y formación además de protección, no solo ante las inclemencias del tiempo sino también de los abusos de los empleadores ya que los jornaleros suelen sufrir robo de salarios.

Más vulnerable con el COVID-19

Ahora estos centros se han convertido en líneas de ayuda a personas que se han encontrado en un momento aún más vulnerable con la llegada del COVID-19 por eso, durante lo peor de la pandemia en la ciudad se han mantenido abiertos y han ampliado su misión para proveer alimentos y asistencia monetaria, entre otras necesitadas. Han sido claves a la hora de asistir a familias inmigrantes de trabajadores esenciales.

“Hemos tenido que cambiar y adaptar los programas para servir mejor a la comunidad”, explicaba Alba Lucero Villa de NMCIR. “Se han multiplicado por 10 el número de jornaleros que ha venido a nuestros centros, han ido a las esquinas y los alrededores de las tiendas de arreglos de hogar, comparado con el mes pasado”, explicaba Manuel Castro, director ejecutivo de NICE. “Trabajadores de otros sectores que aún tienen que reabrir también han usado nuestros centros”, explicaba.

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