Pérdida de licencia de licor sería ‘estocada final’ para restaurantes y trabajadores hispanos en NYC

Luego de varias semanas del cierre del restaurant donde trabajaba en Hell’s  Kitchen, en Manhattan, por las medidas para frenar la expansión del coronavirus en la Gran Manzana, la bartender peruana, Luisa Almar, de 42 años, sintió “un respiro” durante los tres últimos fines de semana, pues en el negocio decidieron ofrecer tragos en la puerta “para llevar”. La alegría duró poco.

Ahora, desde el pasado domingo, comparte la angustia de centenares de empleados y comerciantes, que podrían perder la licencia de licores, entre otras sanciones, por violar las reglas de distanciamiento social para frenar la pandemia, como nuevamente advirtió este lunes el gobernador Andrew Cuomo.

“Los dueños simplemente pensaron que era una forma de empezar a producir. Nosotros respetamos las reglas, marcamos en el piso la distancia de seis pies, tenemos dispensadores para higiene de las manos, publicamos en la puerta la información de prevención. Pero, lamentablemente el asunto se desbordó de gente. Uno indica a los clientes que no pueden reunirse en la puerta. ¡Hasta allí! Pero no tenemos control de la calle”, indicó Almar.

La escena reproducida en fotos y videos en redes sociales, del pasado fin de semana, de multitudes consumiendo licor, sin mascarillas, en los alrededores de bares y restaurantes del East Village, Hell’s Kitchen, Upper East Side y en algunos vecindarios de Queens como Astoria y Jackson Heights, causó la reacción del mandatario estatal, quien incluso aseguró que podría cerrar de nuevo la ciudad de Nueva York, que cumple apenas la primera semana, en la fase uno, de reapertura.

¿Cómo impides que la gente esté en la calle?

Otro hispano, encargado de la seguridad de un bar en Hell´s Kitchen, que prefirió mantener su nombre en reserva, reveló que los dueños del local en donde trabaja hace 12 años, ante la masiva concurrencia y las “amenazas del Gobernador”, están pensando cómo seguir operando, pero sin correr riesgo de ser sancionados.

“Si se pierde la licencia de licor, es mucho peor que esperar unas semanas más mientras la situación con el virus se normaliza. Pierdes más. En el bar, nunca nos imaginamos que ese mar de personas iban a reunirse de esa manera. La gente está cansada de estar encerrada. Y el clima invita a estar afuera”, dijo.

Desde el pasado 15 de marzo, las autoridades sanitarias decretaron el cierre de bares y restaurantes, quienes solo podrían ofrecer sus servicios, de manera limitada: solo para deliveries y recogida de platos en los establecimientos.

La industria de los restaurantes es la principal fuente de subsistencia de las familias hispanas en la ciudad de Nueva York, luego del sector construcción, y una de las actividades más castigadas por las restricciones impuestas por la pandemia.

Cuando el calor del verano empezó a acercarse a la Gran Manzana, muchos restaurantes ofrecieron ‘cocktails’ en sus puertas y ventanas, también para llevar, una opción que se convirtió en una forma de esparcimiento al aire libre, que este fin de semana abarrotó a algunos espacios urbanos y encendió la preocupación, de que esta práctica puede poner en riesgo los avances logrados en el control de los contagios del COVID-19.

“Hay que aclarar que no toda la gente que está afuera está consumiendo licores de nuestro local. Muchos vienen es a reunirse en las aceras y en la esquina, porque están obstinados de la cuarentena. Y además compran licor en las bodegas. No todos son nuestros clientes. ¿Cómo tú le dices a la gente que no esté en la calle?”, agregó el propietario de un restaurante, quien subrayó que no permite que la gente ingiera bebidas alcohólicas, al frente de su restaurante.

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