Del campus a la privacidad del hogar

Este año un virus hizo que el mundo lograra cambios que se pensaban iban a ser muy paulatinos. El 2020 ha tenido una particularidad: la gente tuvo que aprender a vivir en la virtualidad para sobrevivir y seguir con su cotidianidad.

La educación ha sido uno de los sectores que más rápido despertó ante esta crisis sanitaria generada por la pandemia del coronavirus y en República Dominicana a pocos días de que se anunciara en marzo el Estado de emergencia, los centros de estudios superiores ya tenían las alternativas para que sus futuros profesionales no se quedaran rezagados.

El Covid-19 está enseñando a las universidades que había que invertir a tiempo en tecnología e impulsar con mayor rigor las carreras del Siglo 21. Llegó la hora cero y lo que hace solo unos meses se leía en la prensa o los libros, está aquí, justo cuando pocos lo esperaban. La transición se tuvo que hacer de manera abrupta.

Por eso, el Listín Diario presentará este miércoles todas las visiones de los rectores y vicerrectores de las altas casas de estudios de la nación dominicana, quienes analizan en exclusiva para este medio cómo será la universidad del futuro ante esta nueva realidad.

Los rectores participantes en este debate sobre el papel de las universidades en el mundo post Covid-19 pertenecen al Instituto Tecnológico de las Américas (ITLA), al Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC), a la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM), a la Universidad Apec (Unapec) y a la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD).

También se muestran las consideraciones de los rectores de la Universidad Católica de Santo Domingo (UCSD), de la Universidad del Caribe (Unicaribe), de la Universidad Iberoamericana (Unibe) y de la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña (UNPHU).

Los rectores de la Universidad Tecnológica de Santiago (UTESA) y de la Universidad Organización & Métodos (O&M) fueron invitados a transmitir sus reflexiones, pero no respondieron a tiempo.

En todas estas reflexiones sobre lo que le espera a la educación superior, a ninguno les faltó mencionar la tecnología siendo esta el pilar del desarrollo en este nuevo presente. Los hacedores de profesionales coincidieron en que la forma tradicional de enseñar va a cambiar y que lo “obsoleto” deberá dejarse de lado. Ahora, las universidades han visto la oportunidad de que la docencia se imparta a través de una mezcla de modalidades: la virtual y la presencial, donde la segunda solo sea necesario en algunas carreras en las que se necesita obligatoriamente que la teoría vaya acompañada de la práctica.  Este es un resumen de las propuestas y visiones de cada universidad, presentadas por orden alfabético en el PDF del Listín Diario.

La urgencia de virtualizar
El rector del ITLA, José Armando Tavárez, es de los que opina que este nuevo proceso de enseñanza ha permitido que los que se resistían al cambio, ahora lo asuman con entusiasmo o por resignación.

En su análisis expresa que ya las universidades deben ver a la tecnología como el motor impulsor del cambio positivo de la educación superior, pero fomentando que los talentos y destrezas individuales crezcan de acuerdo a las necesidades del mercado laboral.

Tavárez aboga por personas innovadoras, creativas, emprendedoras y con un pensamiento crítico capaz de generar soluciones a los diferentes problemas nacionales.

Lo más valioso será la calidad
Para Rolando Guzmán, rector del INTEC, el tránsito abrupto a la enseñanza a través de medios virtuales se ha hecho a un alto costo, pero esto ha creado las condiciones para incorporar nuevos métodos de enseñanza que deberán preservarse en el mundo aun cuando termine la pandemia.

Sin embargo, él opina que estas lecciones solo serán valiosas si se acompañan de actividades que garanticen la calidad de la educación con un desarrollo de programas en Biotecnología, Mecatrónica, Bioquímica, Ciberseguridad, Ciencias de datos, Comunicación en medios digitales y otras áreas afines.

Guzmán cree que la pandemia y el ascenso de un nuevo gobierno es una oportunidad para redefinir las políticas públicas, siendo “apremiante” la necesidad de introducir mayor flexibilidad en los planes de estudios.

Combinación entre lo virtual y lo presencial
En la PUCMM se está apostando por un modelo híbrido, ya que la presencialidad se tendría que mantener con diferentes condiciones. Su rector, Alfredo de la Cruz Baldera, opina que la educación post Covid-19 tendrá como base la transformación de espacios, de relaciones, de estructuras y de finanzas. Ya no debe ser enseñar por enseñar o aprender por obligación.

De la Cruz Baldera propone una universidad del futuro, que no está muy lejano, con inversiones en licenciamiento de aplicaciones virtuales, centros de producción audiovisual para la producción de material académico y creación de nuevos programas y modelos de evaluación.

La modalidad post Covid-19 sugerida por la PUCMM no solo está asociada a la tecnología. Según De la Cruz Baldera, son las universidades que tengan soluciones a los problemas de la gente, las que podrán contar con ventajas en el futuro.

Fortalecer las competencias docentes
Los maestros se han convertido en los agentes sociales de primera línea en la solución de la crisis actual en un nuevo territorio de acceso virtual, de este modo, es una prioridad que sus competencias se fortalezcan porque ellos accionarán de forma óptima en nuevo contexto educativo.

Esta es la visión del rector de Unapec, Franklyn Holguín Haché, quien manifiesta que “hay un antes y un después que ha obligado a repensar la práctica universitaria” y que es la totalidad del sistema educativo lo que hay que rediseñar.

Entre las transformaciones más urgentes que sugiere Holguín Haché están la oferta de currículos más flexibles, novedosos y accesibles, la unión de la virtualización integral y la calidad para que la población tenga acceso a una educación inclusiva y la consolidación de una cultura nacional en torno a la ciencia y la tecnología .

Inversiones prioritarias
La rectora de la UASD, Emma Polanco, es creyente de que para que surja una adaptación de la estructura universitaria presencial al modelo virtual hay que contemplar las inversiones que sean necesarias para mantener los niveles de calidad académica en el marco de los estándares nacionales e internacionales.

La universidad del Estado dominicano presentó para el presupuesto del 2020 una solicitud de alrededor de RD$15,000 millones y sólo recibió cerca de RD$9,000 millones. Ante la pandemia y los nuevos desafíos que plantea para la alta casa de estudios el modelo de la educación virtual, Polanco señala como una necesidad que para el presupuesto de 2021 se necesitarán alrededor de RD$17,000 millones.

De acuerdo con la rectora de la UASD, desarrollar responsablemente la educación virtual, requiere instalar y mantener una plataforma tecnológica robusta, debidamente actualizada y demanda de profesores, estudiantes y técnicos de apoyo preparados para su uso, además de los medios de conectividad. 

Abrir el pensamiento
El rector de la UCSD, Benito Ángeles Fernández, argumenta que el paso del aprendizaje en línea en las aulas durante el confinamiento no supone el paso del modelo presencial al virtual, ya que es “un imperativo” del tiempo, de abrir la mente y el pensamiento para dar el cambio. Él dice que “no todo es maravilla” porque también los docentes necesitan el olfato didáctico de las dificultades de sus alumnos.

Ángeles Fernández, que asumió las riendas de la UCSD en medio de la pandemia, piensa que se ha invadido la privacidad del hogar del docente, ya que la casa ha pasado a ser un lugar de trabajo y la educación ya no tiene horario y fecha en calendario porque hay que estar presto a cualquier hora y espacio físico.

“Si hay algo positivo que puede dejarnos esta situación límite es la de revalorizar la universidad y los docentes, a fin de que, sin perder la perspectiva de la realidad científica y tecnológica, seamos capaces de ser creativos e innovadores”, estima Ángeles Fernández en su análisis.

Internet gratis
Uno de los desafíos que presentan los Institutos de Educación Superior (IES) no es sólo el diseño de la enseñanza y el aprendiazaje digital, sino también la automatización de todos los procesos administrativos, la integración de la inteligencia artificial para los servicios a usuarios y la digitalización de histórico de documentos y firmas digitales con validez jurídica.

Así lo propone el rector de Unicaribe, José A. Aybar, haciendo énfasis en que se debe impulsar el uso del internet patrocinado, donde las universidades de cualquier sector puedan registrar la dirección de internet de la plataforma educativa y que el ingreso por parte del estudiante se cargue a la institución o al Ministerio de Educación Superior, Ciencia y Tecnología (MESCYT).  Aybar entiende que las universidades deben enfocarse en desaprender y aprender las nuevas metodologías necesarias para la docencia de hoy. “El Covid-19 es una realidad que debemos enfrentar con paciencia, innovación y capacitación”, manifiesta.

Reforzar competencias del Siglo 21
La vicerrectora académica de Unibe, Odile Camilo Vincent, tiene la convicción de que el currículo universitario debe ser redefinido para promover, intencionalmente, habilidades socioemocionales como la empatía, la adaptabilidad, la perseverancia, así como la ciudadanía global, colaboración, comunicación, creatividad, imaginación, pensamiento crítico y solución de problemas. Esas competencias, de acuerdo con Camilo Vincent, son las que deberán empezar a constituir el equipaje imprescindible de un profesional del Siglo 21, reforzando también la alfabetización digital, el liderazgo y el desarrollo profesional.

Ella expresa que para que estos cambios sean incluyentes se necesitan políticas públicas que permitan reducir la brecha digital, proveyendo una mayor conectividad y dispositivos para alumnos y docentes.

Incontables recursos
Miguel Ramón Fiallo, rector de la UNPHU, sugiere algunos recursos para que al menos, en este 2020, haya una barrera segura contra el Covid-19, pero él visualiza incontables tendencias que irán determinando la universidad del futuro.

Entre estas cita el aula invertida, cambiar el ritmo de la clase con discusiones efectivas que involucren a todos los estudiantes, más sesiones sincrónicas basadas en los libros de texto, utilizar recursos digitales disponibles en la biblioteca de los campus o las redes sociales y permitir algunas interacciones presenciales con todas las medidas de rigor en espacios abiertos.

Fiallo contempla que se incrementará la vinculación a la robótica y la ciberseguridad y que se utilizará más el marketing digital, la realidad aumentada y la inteligencia artificial.

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