En la voz de los estrategas de Abinader, las lecciones del triunfo

Han pasado 17 días de las elecciones presidenciales en las que Luis Abinader y su Partido Revolucionario Moderno lograron el poder.

Con esos días transcurridos y las emociones un poco más calmadas, parte importante de su equipo de estrategia y montaje de campaña electoral se sentó a reflexionar sobre el contexto en que se produjo la votación, los momentos más difíciles que vivieron en los últimos años y el punto específico en el que fueron conscientes de que tenían en manos la victoria.

El equipo lo encabeza Mauricio De Vengoechea, consultor y estratega colombiano que tiene largos años de relación con República Dominicana.

Su relación es tan particular que por años estuvo asesorando a las personas de la acera de enfrente, al Partido de la Liberación Dominicana, sobre todo en los años de primacía de Leonel Fernández.

Lo primero que admite De Vengoechea, un poco a broma y otro tanto en serio, es que se le hizo difícil pasar del PLD en el Gobierno al partido de oposición “por la mitad del precio”.

Lo otro es que para ganar unas elecciones se necesita un equipo de estrellas y comenzar a trabajar con tiempo suficiente. Con Luis Abinader, hoy presidente electo, por ejemplo, viene trabajando desde la parte final de la campaña de 2016, cuando salió derrotado frente “al súper Danilo” Medina, que venció con un histórico 62% de los votos.

Mauricio De Vegoechea y su equipo conversaron con Campaigns and Elections México, donde detallaron los aciertos que tuvieron en el proceso y dieron una mirada a cómo serán las campañas electorales venideras, en medio y a la salida de la crisis del coronavirus.

Ese equipo que le acompañó estuvo integrado por Yago de Marta, manejador y entrenador en persuasión; Silvia Molina, encargada de imagen y de diseño; Jorge Martínez, estratega y encargado de eventos; Edgar Gutierrez, quien había liderado en la campaña municipal; Carlos Gutierrez, en redes sociales y Juan Basanta Ortiz y Janio Lora, que llevaron la creatividad de los materiales audiovisuales.

Claro, junto a ellos muchísimos más, como el fotógrafo Luis Nova, encargado de capturar “esa naturalidad y espontaneidad” del candidato.

Yago de Marta cuenta que se unieron a la campaña de Abinader cuando ya prácticamente todo estaba perdido en el 2016. “La campaña la tenía otra persona y ya no vale la pena mencionarlo”, va contando. De modo que era llegar y saber que las tenían perdidas.

Pero al perderlas dice que Mauricio De Vengoechea le contó en líneas generales las razones que convertirían a Luis Abinader en presidente de la República cuatro años después.

“Me sonó a plan porque era alguien que tenía peleas en la espalda”, reflexiona. Lo demás era ponerse a trabajar y esas jornadas se concretizaron propiamente en agosto de 2017.

De Vengoechea dice que la idea era posicionar a Luis Abinader sobre el concepto de “cambio” y convertirlo en el candidato nacional, no en la figura del Partido Revolucionario Moderno.

De ahí que se incluyeran los colores de la bandera nacional sobre la palabra cambio, concepto que construyeron hasta casi adueñarse de él.

La idea era alejarlo de los símbolos tradicionales del entonces partido opositor, que tiene un pulgar como estandarte. Ahí entró el trabajo de Silvia Molina para incluir, con un giro incluido, esa imagen del pulgar, incrustado en la palabra cambio.

Si seguimos en orden cronológico hay que decir que la consultora mexicana Edna Martínez “vino a República Dominicana, se metió en el closet del candidato, le cambió totalmente la imagen física y cómo debía parecer”.

Y entonces comenzaron a vender la idea del cambio, afianzándose en los 16 años de gobierno ininterrumpido del Partido de la Liberación Dominicana, para luego vender la figura de Luis Abinader.

Edgar Gutiérrez, que trabajó de cerca la candidatura de Carolina Mejía a la alcaldía de la capital, cuenta parte importante de cómo fueron los primeros meses del año en la contienda. “No había mayo si buen febrero… No hubo mayo ni febrero”, remata. En esos primeros meses del año discutían que el Distrito Nacional era especial porque ya se tenía esa plaza y había que hacer una sintonía, por lo que no se podía hablar mucho de cambio.

“Entre finales de febrero y comienzos de marzo se rompió una narrativa interna de que Luis estaba estancado, que ya no crecía”, reveló en la conversación.

Y Mauricio De Vengoechea agrega, para esos meses, cuál fue el mayor dolor de cabeza. Hubo un momento, confiesa, en que el candidato del PLD, Gonzalo Castillo, no crecía pero Luis Abinader comenzó a bajar en las encuestas.

“Nos sentamos a conversar, a mover la caja para ver por dónde había que retomar la campaña. Fue muy interesante porque yo recordé cosas que había olvidado”, dice De Vengoechea.

Esa vez se sentaron en reunión 5 estrategas y dos sicólogos a repensar todo con los números en mano, dispuestos a reencausar la contienda electoral.

“Mauricio tuvo el coraje para repensar la campaña, para resetear la maquina”, dice Edgar Gutiérrez.

Ese momento fue cuando comenzó la pandemia del nuevo coronavirus.

“Recordé cosas que había olvidado”, adelanta De Vengoechea. “Cuando sucede una crisis surge que la gente siempre está buscando quién es el que lleva la banderita, quién me guía para no perderme, y por lo general esa guía es el presidente de la República. Entonces el presidente tenía la fuerza de que la gente lo seguía a él y no a nadie más y cómo él podía endosar a su candidato. No lo supo hacer, la verdad, o lo hizo mal. Intentó hacerlo pero lo hicieron mal”, finiquita.

Todos los estrategas que participaron del conversatorio dicen haber estado seguros de que su campaña electoral ganaba en primera ronda electoral. Dudaron por unos segundos, sí, cuando entró de lleno la pandemia en la campaña electoral.

Entonces Mauricio De Vegoechea repetía un mantra a sus cercanos: lo más que mueven las dadivas de un gobierno es un cinco por ciento del electorado, en el mejor de los casos. Y en las previsiones de encuestas sabían que estaban sobrados de ese margen. Al final terminaron ganado por un 15.06%.

La conversación

Parte del equipo estratégico de Luis Abinader conversó con Campaigns and Elections México, en una reunión por Zoom que fue transmitida en línea vía Facebook.

Aquí algunas ideas generales de cada uno de los participantes, sobre variados temas:

Mauricio De Vengoechea

Contó que se planteó desde el principio que quería tener al candidato del país, no al del PRM. Por eso los colores de la bandera nacional se usaron en la palabra “cambio”, ancla fundamental de la campaña electoral de Abinader.

“Primero vender el cambio para luego vender a Luis Abinader”, dice.

Tuvo claro que podían ganar en primera vuelta pero dudó un poco por la pandemia del coronavirus.

Sobre futuras campañas electorales, dijo que está trabajando en unirse a proyectos para dentro de tres años y otra posibilidad es otro país con elección en cuatro años. “Es necesario tiempo para planificar dice”, indica. “Los que tienen elecciones en el 2021 y no han empezado, están tarde”, asegura.

“Hay que armar un equipo de estrellas para ganar. Olvídense de los todólogos”, insiste.

Juan Basanta Ortiz

“Sabíamos que era contra el Estado, que venían a comprar. Para mi este es el gran Oscar. En toda mi vida yo había tenido un premio tan grande.

La precisión con la que se acercaron a los problemas de la gente fue vita, opina.

“Esto no es una imagen que estamos vendiendo para después comprarnos un Rolls Royce, esto es un cambio real. Es fácil trabajar cuando los sentimientos son correctos”, dice.

Destaca la participación de Janio Lora, con una importante capacidad creativa. “Él es el cerebro de toda esa inspiración”, dice.

“El trabajo de nosotros no es magia. Este no es el equipo de Harry Potter. Es un equipo que potencializa las bondades de la gente. El candidato debe ser autentico. Debes tener un buen producto. Tu equipo va a potencializar lo que tú traes. La materia prima tiene que ser buena”, indica.

Silvia Molina, encargada de imagen y diseño

“Lo hicimos patrio, con los colores de la bandera para que fuera un candidato de todos los dominicanos y no solo representando un partido político”, señala.

“La unión con el dedo, con la palabra cambio y el dedo, potenció la imagen. Nos adueñamos de la palabra cambio y nadie la podía utilizar”, asegura.

Una de sus reflexiones más interesantes señala que lo más complicado en crear una identidad grafica es “hacerlo suficientemente simple, líneas muy limpias”. “Así fue que logramos que tuviera tanto peso y pudiera recorrer tanto”, asegura.

Siempre creyó en que se podía ganar en primera vuelta electoral aunque tuvo dudas cuando llegó la pandemia.

Faltando dos días para la elección le encomendaron el trabajo de preparar los artes de prensa, enfocados en que ganaban en primera vuelta. Pero recibió una llamada para que hiciera artes de prensa pensando en que se iban a segunda vuelta. “No te puedes deprimir”, le advirtió De Vengoechea. Ella le dijo que no, que imposible deprimirse, que eso no era nada. Cuando colgó el teléfono se llevó las manos a la cabeza. Si no depresiva, al menos preocupada.

Luis Nova hizo las fotografías de Luis Abinader. “Aportó muchísimo en proyectar el cambio con la imagen. Son fotos frescas. Hizo un excelente trabajo, son muy naturales, muy espontaneas”, señala Silvia.

Edgar Gutierrez, estratega y consultor, trabajó también la campaña de Carolina Mejía

“No había mayo si buen febrero. No hubo mayo ni febrero. El Distrito Nacional era especial porque ya se tenía esa plaza y había que hacer una sintonía… Hubo mucha volatilidad emocional esos meses de la pandemia”.

“Entre finales de febrero y comienzos de marzo se rompió una narrativa interna de que Luis estaba estancado, que ya no crecía”. Se hizo un estudio prepandemia que los colocó arriba de 50% y ahí cambiaron las cosas, por lo menos en cuanto a percepción interna.

“Tecnología sí, big data, especialistas, sí… pero hay cosa que nunca se puede olvidar: estar del lado de la gente. Descodificar a la gente, por ahí es. Esa es la clave en cualquier campaña. Hay que ponerse del lado de la gente, comprenderla e interpretarla”, añade.

Carlos Gutiérrez trabajó en las redes sociales (también con la campaña de Carolina)

“Íbamos con los pasos trazados por Mauricio. El reto era cómo conectas con las personas que están encerradas en sus casas”, indica.

“Veníamos haciendo una comunidad orgánica y muy autentica… teníamos una comunidad que conectaba con las personas, año y medio trabajando con el sentir de los ciudadanos”.

Recomienda rodearse de especialistas, y pide a quienes dirigen campañas electorales invertir en profesionales y especialistas. “Inviertan en tecnología, en plataforma. Más allá del contenido. Si no empezaron ya, comienzan hoy”.

Jorge Martínez, estratega y producción de eventos

Cuenta que Mauricio De Vengoechea fue enfático en que no podían cometer errores. “No sentí en ningún momento que cometimos errores”, asegura.

“Si algo hubo bueno fue que hubo claridad estratégica. El barco siempre se mantuvo en vela”, dice. Una de las cosas que destaca es que pensaron y pusieron en marcha una campaña electoral sin distanciamientos, sin pódiums. “Más integrados, más de cercanías”.

“Hubo una crisis con las de febrero y luego otra con la pandemia. Esta última trajo problemas por los toques de queda y fueron necesarios otros puntos. La tercera (crisis) fue el Covid del candidato. Hubo que rearmar y reestructurar los equipos”, dice.

Uno de los mayores inconvenientes fueron los problemas con proveedores para poner en pie los eventos. “Hubo que tirar de creatividad y establecimos un 24/7 real”. “Las campañas deben seguir su eje metodológico y su estructura natural”, señala.

Yago de Marta, entrenador del candidato para la persuasión

“La comunicación es una expresión de la personalidad. A veces las personas no acaban de desatarse en una entrevista”. Tenía que entrenar al candidato a través de Zoom y en un momento le llegó el temor de qué iba a ser de él con las prohibiciones de la pandemia, ya que básicamente su trabajo lo realiza de manera presencial.

A su favor dice que tenían un guerrero como candidato presidencial que daba el 200% todos los días.

“Luis tenía fuerza, soltura, pero no se veía. Era desarrollar una personalidad para alcanzar. Ya era un gran líder, había que lograr que todo el país lo viera”, dice. “Es un lujo trabajar con alguien que es capaz de dejar de lado su ego”, dijo.

“Mauricio me había contado que íbamos a ganar en cuatro años. Eso fue en 2016. Me sonó a plan porque era alguien que tenía peleas en la espalda”.

“Cuando más claro lo tenía fue cuando quienes hacían encuestas para el otro lado, y no sabían que él trabajaba con Abinader, le dijeron que Luis iba a ganar”, señala.

“Si no buscas a los mejores para ti, tienes un problema grande porque enfrente es posible que se estén esforzando mucho”.

“Ya no se puede ganar una carrera con el freno puesto. Cada día esto es más completo y esto exige gente que sepa trabajar al límite”.

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