Los alimentos que pueden causarte depresión

No ha sido un año fácil la pandemia por coronavirus no sólo ha sido el tema de salud más importante en los últimos 100 años, es un hecho que ha traído todo tipo de consecuencias y afectaciones que van desde problemas económicos, escasez laboral y uno de los más preocupantes han sido toda la gama de problemas de salud mental.  Entre los principales se destacan estados de ánimo alterados, altos niveles de estrés, nerviosismo, irritabilidad, ansiedad, ataques de pánico y depresión.

Antes de recurrir a cualquier medicación una de las mejores recomendaciones (por supuesto complementario a la terapia) es optar por un cambio en la dieta que se base e inspire en el consumo de alimentos con propiedades terapéuticas y calmantes. también siempre será importante realizar actividad física, tomar el sol y recurrir a actividades como el yoga y la meditación.

Cuando nos sentimos deprimidos es de lo más normal que sin darnos cuenta comamos bastante mal y es que la depresión es un estado que ataca el funcionamiento de todo nuestro organismo y que se caracteriza por las pocas ganas de realizar cualquier actividad (por mínima que sea). Sin embargo comer mal también nos puede deprimir, todo se conecta y eventualmente se produce un sobrepeso que si se descuida puede derivarse en obesidad. 

Conoce la lista de los alimentos que se relacionan directamente con el aumento en los estados depresivos; se destacan por ser comidas que brindan una satisfacción inmediata, pueden llegar a ser fácilmente alimentos adictivos y se caracterizan por su alto contenido en azúcares refinados y grasas saturadas. Un alto consumo en estás sustancias tiene como consecuencia estimular las vías de activación de la dopamina y serotonina, dos de los neurotransmisores más importantes relacionados con la felicidad y el estado de ánimo.

Despídete de estos alimentos y de la depresión:

1. Azúcares

Son consideradas uno de los ingredientes más peligrosos para la salud, en un inicio tienen un poder estimulante importante que se termina derivando en picos de glucosa, deterioro de las funciones cognitivas y graves afectaciones en la salud emocional. Su excesivo consumo se asocia con bloqueos en la producción de serotonina lo que conduce a estados de depresión e insomnio.

azucar
Dona con azúcar./Foto: Unsplash

2. Comidas rápidas

Por supuesto que cuando se padece depresión es muy poco probable que se tenga la energía de levantarse de la cama a preparar comidas saludables y ricas en frutas y verduras. Es por ello que las opciones de comidas rápidas resultan una buena alternativa, sin embargo es lo peor que puedes y de hecho se relacionan con un aumento en los estados depresivos. Son alimentos ricos en calorías, bajos en nutrientes, con un alto contenido en grasas saturadas y harinas refinadas. Intenta hacer el esfuerzo de distraerte y cocinar integrando todo tipo de alimentos frescos y de temporada, no sólo levantará el estado de ánimo es una buena actividad con beneficios terapéuticos. 

Hamburguesa. /Foto: Cortesía

3. Alcohol

Probablemente al inicio resulte reconfortante el efecto relajante del alcohol, es por ello que muchas personas lo utilizan como usa salida para olvidarse de sus problemas. Sin embargo es el peor camino que se puede tomar, sobre todo cuando se padece de depresión esto se debe a que el alcohol es un depresivo que tiene la peculiaridad de suprimir la función del sistema nervioso central, que se relaciona directamente con la manera en la que procesamos las emociones. Es bastante común que se genere un círculo vicioso en el que la dependencia al consumo de alcohol, se va volviendo cada vez más fuerte.

beber alcohol
Beber alcohol./Foto: Unsplash

4. Alimentos ricos en sodio

Uno de los problemas de salud más preocupantes en la actualidad se debe al alto consumo de sodio en la dieta, lo que sucede es que en muchas ocasiones al consumir alimentos procesados y comidas rápidas no nos damos cuenta que es un hábito que eleva considerablemente los niveles de sal en el organismo. No sólo es un hábito alimenticio que se relaciona con enfermedades cardiovasculares, hipertensión y obesidad, altera ciertos aspectos del sistema neurológico, que deprime el estado de ánimo y provoca fatiga corporal. También es una causa de la retención de líquidos, que tiende a derivarse en sobrepeso y esto puede aumentar los estados depresivos. Por último y no menos importante deprime al sistema inmunológico y aumenta el riesgo de enfermarse constantemente.

Sal. /Foto: Shutterstock

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